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Romay Beccaría, Daniel Barata, Fraga, Rajoy y Cuiña en los felices días No Millor País do Mundo |
En
1990, el año que Bárcenas abrió la cuenta en el Dredsner Bank,
Mariano Rajoy pidió al Colegio de Registradores que arreglaran su
situación en Santa Pola para que nunca nadie pudiera echarle nada en
cara. Mariano era entonces diputado en el Congreso, vicepresidente
del Partido Popular y titular del Registro de la Propiedad de Santa
Pola. Su Colegio puso a Rajoy en Servicios Especiales y dio el
registro a su viejo amigo Francisco Riquelme, de la misma promoción
que Rajoy, a la sazón registrador en el partido vecino de Elche,
ex-registrador en Lalín y compadre de Xosé Cuiña, que ese año
dejaba la alcaldía de Lalín y la presidencia de la Diputación de
Pontevedra, pues sí, la vieja Casa de Rajoy, y se pasaba a la Xunta
de Galicia para acabar convirtiéndose en el delfín de Fraga y
cabeza de los de la boina, sección galaica del PP enfrentada
a los del birrete que encabezaría Romay Beccaría. Mariano y
Romay acabarían dándole la patada a Cuiña en 2001 gracias al
Prestige y poniendo en su lugar al Feijoo, que no hay mal que
por bien no venga, mira. Una de las primeras cosas que hizo Feijoo
desde su puesto de conselleiro de Obras Públicas fue dar su visto
bueno a la total privatización de la Audasa, la autopista en la que
Andrés Muntaner Pedrosa, amigo de juventud y caribes de Mariano
Rajoy, lleva como consejero y director general toda la vida, a pesar
de todos los cambios accionariales y de propiedad, la autopista que
en 2003, recién desembarcado Feijoo en la Consellería, nombró
comisarios a Luis Bárcenas y Jorge Trias para sindicar un préstamo
de 180 millones de euros.
¡Hay
que ver cómo se entrecruza la vida e intereses de esta gente!
Foto: Aquí.